viernes, 29 de agosto de 2008

BUSCANDO AL REY









Ayer estuvimos hablando hasta la 1 am acerca de la complejidad de un personaje como Elvis Presley, no hay nada mas complicado que un personaje sencillo, lineal, aparentemente no esta sucediendo nada, pero cuando menos te das cuenta, cuando menos te lo imaginas BAM! te das cuenta que algo esta pasando por su cabeza, algo mágico...






Me recuerda un poco a Marlon Brandon, un tipo rudo, despreocupado, un hombre sencillo, pero con mucho corazón.






Ayer les tomamos fotos a los actores para la carpeta. No son pruebas de vestuario ni nada por el estilo, pero sucede que los inversionistas japoneses quieren conocer al reparto. Desconozco el nombre de la empresa, el contacto lo hice a través de Mónica Burnes.






Es curioso como conocí a Mónica Burnes. Alexandro, Antígona y yo fuimos a esos mall`s en McAllen y compramos algunas cosas que podrían servirnos para la obra: sombreros, botas vaqueras, camisas a cuadros, discos de vinil, hula-hula y cuanta chuchería se nos ocurriera, tdo normal, sin ningun problema, hasta que regresamos...




En ese tiempo teníamos acaso algunas semanas de haber terminado la película, yo quería dejar pasar unos meses más antes de trabajar con este par de bribones -es decir, quería dejar de mantenerlos ya que siempre soy el que pone la lana para todas estas caprichosas producciones-, quería descansar un poco y despejar mi mente ya que estaban pasando muchas cosas a mi alrededor: conocí una chica, me estaba recuperando del gasto de una inversión cuando recibí la noticia de obtener un financiaiento por parte del gobierno mexicano para producir un nuevo show, un musical.




No podía negarme, yo visualizaba una historia a partir de una anécdota de Elvis Presley. En el ocaso de su carrera, Priscila sostubo una relación (amorosa y SEXUAL) con el guardaespaldas, mejor y amigo y sensei: Mike Stone, un fortachon y fanfarrón maestro de artes marciales. Tenía todo el argumento, pero me faltaba más allá de un hilo conductor, una estrategia para sintetizar un gran numero de escenas, es decir, de hacer elipsis, veniamos en la carretera, yo iba sumamente abrumado, hasta que la vi...

Los agentes aduanales al ver nuestros rostros morenos nos bajaron del vehiculo inmediatamente. Alexandro, que siempre ha sido un molesto y pedante intelctualizillo de "izquierda" empezó a quejarse de sus garantías individuales, la sexy policía lo dejo inconsciente de un golpe y por mi parte quede mudo al ver semejante angel azul.
Mónica Burnes era esa increible criatura protectora de la ley, con un super ajustado uniforme azul nos esposo a los tres, Antígona, al igual que yo, -y a diferencia de su novio boquifloja- nos quedamos mudos de semejante aparición. me sentí como Juandieguito frente a la Virgen de Guadalupe. Yo no se a cuantos criminales Mónica había encarcelado, lo cierto es que me mando a la cárcel del amor.
Al final estabamos ahi los tres, Alexandro balbuceando algo sobre las garantías individuales y algo de la Revolución rancesa o algo así, Antígona no se si por aburrimiento o desesperación realizo 20 ruedas de coche, siete marometas y como 300 lagartijas. Por mi parte mi cuerpo estaba ahi con ellos, dentro de tres paredes y de una puerta de rejas, en el sucio y frìo calabozo, encerrado sí, pero sólo aparentemente, sólo el cuerpo...
Mi mente caminaba, mi imaginación logró desbordarse, descubrí por accidente como hilar la historia, como tejer las escenas, como, y con quién, ese día, conocí a mi actriz...













































1 comentario:

la quibi dijo...

La aventuritas del Remou, jajaja. ¡Qué buen inicio!, te estaré visitando.